JAHA: Dos biomarcadores novedosos en sangre predicen la presencia de aterosclerosis subclínica y de eventos cardiovasculares
Un nuevo estudio, publicado en Journal of the American Heart Association, demuestra que los sujetos con niveles elevados de ambas proteínas tienen el doble de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares
La aterosclerosis es la acumulación progresiva de lípidos, células inflamatorias y tejido fibroso en la pared de las arterias. Durante años, e incluso décadas, la aterosclerosis puede progresar de forma silenciosa sin provocar síntomas. Sin embargo, cuando una de estas placas se rompe o se erosiona, puede desencadenar la formación de un trombo que bloquee bruscamente el flujo sanguíneo hacia órganos vitales como el corazón o el cerebro. Este proceso es el responsable de la mayoría de los síndromes coronarios agudos e ictus isquémicos, lo que convierte a la aterosclerosis en la principal causa subyacente de mortalidad cardiovascular.
Debido a su carácter silencioso y progresivo, la identificación temprana de la enfermedad constituye uno de los mayores desafíos de la medicina cardiovascular actual. Detectar la aterosclerosis antes de que se produzcan eventos clínicos graves ofrece una oportunidad única para intervenir de forma precoz y reducir el riesgo de infarto, ictus y otras complicaciones cardiovasculares.
Tradicionalmente, la evaluación del riesgo cardiovascular se ha basado en la identificación de factores de riesgo clásicos, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes, el tabaquismo o la obesidad. Sin embargo, aunque estos factores permiten estimar la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular a nivel poblacional, presentan limitaciones para detectar de manera precisa qué individuos están desarrollando aterosclerosis de forma temprana y silenciosa.
La aterosclerosis se puede detectar mediante técnicas de imagen no invasivas, como la ecografía. Se ha demostrado que estas técnicas mejoran la estratificación del riesgo cardiovascular con respecto a los métodos convencionales. No obstante, las técnicas de imagen cardiovascular no están disponibles universalmente; por ello existe mucho interés en desarrollar otras técnicas rápidas y no invasivas, como la medición de biomarcadores en plasma, para mejorar la detección de placas ateroscleróticas y la predicción de eventos cardiovasculares.
En un estudio previo, los autores demostraron que los niveles elevados de haptoglobina (Hp) e inmunoglobulina A2 (IgA2) eran capaces de detectar la presencia de aterosclerosis en personas asintomáticas en tres cohortes españolas diferentes. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American Heart Association y realizado por investigadores de cuatro grupos del CIBERCV en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y en el Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz-Universidad Autónoma de Madrid (IIS-FJD-UAM), con la colaboración de la empresa The Binding Site y financiado por la Fundación “la Caixa”, ha confirmado la capacidad diagnóstica de esos dos biomarcadores en una población de más de 5.000 sujetos norteamericanos del estudio Bioimage. “La aterosclerosis es el mecanismo subyacente de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. Estas suponen uno de los mayores problemas de salud a nivel mundial, con un enorme coste para nuestro sistema sanitario. Por ello resulta muy importante poder identificar la enfermedad en sus etapas más tempranas, para prevenirla antes de que se desarrolle”, destaca Ana García-Álvarez, primera autora de este estudio e investigadora del CIBERCV y en el CNIC.
En este estudio, los autores también demuestran que esos biomarcadores pueden usarse con fines pronósticos. En este sentido, José Luis Martín Ventura, investigador del CIBERCV y en el IIS-FJD-UAM, afirma que “los niveles elevados de Hp e IgA2 duplican el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, por lo que su análisis puede proporcionar pistas adicionales para comprender la estratificación del riesgo en estos pacientes”. Por otra parte, Jesús Vázquez, investigador principal en el CIBERCV y en el CNIC, señala que “la detección de Hp e IgA2 es una técnica relativamente simple, objetiva, reproducible y factible en la mayoría de los hospitales, lo que facilitaría su implementación inmediata en la clínica”.
No obstante, los investigadores señalan la necesidad de estudios adicionales en este campo: “Desde un punto de vista clínico, se justifica una mayor investigación para dilucidar el papel exacto de Hp e IgA2 como biomarcadores diagnósticos y pronósticos, así como su contribución a los mecanismos patogénicos de la aterosclerosis”, concluyen.











